Arquitectura del Renacimiento en Barcelona

En Barcelona la industria prospera de manera económica y demográficamente. Sus murallas medievales no la pueden sostener más. En 1860, Idelfons Cerdá concibe un plan de desarrollo urbano de la ciudad: dos calles perpendiculares paralelas al mar, se cortan en ángulo recto. Aquí se llama manzana lo que en Nueva York se llama “apple”. El cuadrilátero imaginado por Cerda se convierte en L’Eixample. Una extensión la cual abre Barcelona de un lado a otro con una gran avenida y dos diagonales (Meridiana y Diagonal).

Barcelona ocupa dos mil hectáreas (es decir veinte veces la superficie de la ciudad medieval), Barcelona demuestra su energía en España y participa en el movimiento político y cultural que brillará al final del siglo XIX y al principio del XX en una nueva forma de arte: El Modernismo

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